Going back to our roots

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I cherish my roots. Seeing my grandparents getting so old makes me fall into a frenzy of wanting to know every single details of their story. When I listen to them telling me about their tough life as two young country people moving up to a post-war Paris with a new baby born and no money, I can’t but understand how it all marked my dad’s ways of handling life. These gestures, sentences, stories and expressions that pave my childhood are my roots. I feel something special every time I put my feet on my grandparents’ little house in the center of France – a mixture of nostalgia, pride, sadness and joy. Every single corner smells of my childhood, of my granddad’s long working hours to renovate the place, and I feel both reinvigorated and exhausted of being there. It was there where my granddad was born, where my father as a child, and later on, my little brother and I, spent endless summers. It is there where all the paths of this side of my family started and will end.

Nothing can influence us more than our past, hence our family.

Are our roots a jail, which we need to run away from, or do we convert them into a solid basis to build our future?

My case is a mixture of both, as it might be for many of us. Some parts are beautiful and happy, full of fresh laughs. This is my legacy and things I am already sharing with my kids such as a nice lullaby that my grandma used to sing. And some others are clearly devastating. Those are the ones I need to know and accept. The phenomenon of trans generational transfer is not known enough, yet it has such an impact on families… There is no wonder some of my friends decided at some point to cut off all type of relationships with their parents because it was simply torpedoing their life.

From my personal experience, here are some key steps to undertake in order to get free of our roots:

  1. Understand. Take time to step back and reflect upon your own history. It is key to understand that we are not our past, and that our family affected our experiences and shaped some parts of our characters. Knowing and understanding our past and some of the mechanisms we fall into, will help us to recognize why we tend to repeat some behaviors. Understanding is the first step towards growing over it.
  2. Accept: personally, my major challenge is to accept the fact that I cannot change anything or anyone.  We mainly need to accept our circumstances and remember that we are much more than these. Acceptance is the first step to letting go and setting ourselves free.  Carrying bitterness, anger or animosity burdens no one but us.
  3. Work on it, if you can’t on your own: there is nothing like starting a real therapy in order to seek a solution. We spend an awful lot of money into clothes and silly things. Think how much better we could feel treating our wounds from the past?

Let our past make us better, not bitter. Embrace and accept your roots, stand right and strong on them if you can, and if not, get over them.

Amo a mis raíces. Ver a mis abuelos volverse tan mayores me pone en un estado de frenesí al querer saber cada detalle de su historia. Cuando les escucho contarme todo sobre su dura vida al migrar a un Paris en posguerra de su campo natal sin dinero y con un recién nacido, empiezo a entender a la perfección todo lo que marcó la visión de la vida de mi padre.

Cada gesto, frases, historias y expresiones que he oído tantas veces durante mi infancia son mis raíces. Cada vez que pongo el pie en la pequeña casa de mi abuelos en el centro de Francia, siento algo muy especial; una mezcla de nostalgia, orgullo, tristeza y alegría.  Cada uno de sus rincones huele a mi infancia, me recuerda las horas de trabajo de mi abuelo reformándola. Y me siento a la vez vigorizada y agotada de estar aquí. Como si el peso del pasado cayera sobre mis hombros a la vez de darme un impulso de vida. Es aquí que nació mi abuelo, es aquí que empezó mi padre de pequeño y luego, nosotros (mi hermano y yo) a pasar unos largos veranos. Es aquí desde donde parten todos los caminos de mi familia paterna y es también donde terminarán…

No hay nada que nos influya más que nuestro pasado, es decir nuestra familia.

¿Son nuestras raíces una prisión de la cuál debemos escapar, o somos capaces de convertirlas en una base solida sobre la que cimentar nuestro futuro?

En mi caso, es una mezcla de ambos, como supongo  debe ser el caso para la mayoría de nosotros. Algunas partes son preciosas y alegres, repletas de frescas carcajadas. Es mi herencia y un bagaje que ya he empezado a compartir con mis hijos, como alguna nana preciosa que me cantaba mi abuela. Y otras que son claramente devastadoras. Son estas las partes que tengo que conocer y aceptar. Desafortunadamente, no existe un conocimiento profundo sobre el impacto que tiene la transferencia transgeneracional en el seno de las familias. No me sorprende que algunos de mis amigos hayan decidido en algún momento cortar todo tipo de vínculo con sus padres porque esta relación simplemente les estaba destrozando la vida.

Desde mi experiencia personal, considero que es clave pasar por las siguientes etapas para lograr liberarnos de nuestras raíces:

  1. Entender. Tomarse su tiempo para tomar distancia y reflexionar sobre su propia historia. Es importante entender que no somos nuestro pasado, que nuestra familia ha afectado nuestras experiencias y dado forma a algunas partes de nuestro carácter. Ser conscientes de  esto, a la vez que entender algunos de los mecanismos en los cuáles caemos, nos ayudará a reconocer por qué solemos reproducir algunas actitudes. Entender es el primer paso hacia la superación.
  2. Aceptar: personalmente mi mayor reto es aceptar el hecho de que no puedo cambiar nada ni a nadie. Tenemos que aceptar sobre todo nuestras circunstancias y acordarnos de que somos mucho más que estas. La aceptación es el primer paso para desprenderse y liberarnos. Estar amargados, enfadados o cobijar animosidad es un peso que recae únicamente sobre nosotros mismos.
  3. Trabajar sobre ello, si no puedes gestionarlo solo: no hay nada como emprender alguna terapia para buscar una solución. Solemos gastarnos mucho dinero en ropa o cosas materiales. ¿Y si pusiéramos este dinero para tratar nuestras heridas del pasado?

 

Dejemos que nuestro pasado nos haga mejores, no que nos amargue. Aceptemos nuestras raíces, plantémonos erguidos y con energía sobre ellas si podemos, y si no, dejémoslas atrás.

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2 respuestas a Going back to our roots

  1. Isabel dijo:

    Bonsoir Isabelle, no quisiera liberarme de mis raíces familiares. Para mi significaría negar quien soy. Con mis hijos soy cada vez más consciente de lo que me han marcado y de lo orgullosa que estoy de ellas; de hecho me gustaría saber más sobre ellas.
    Me alegro que hables del tema porque para todos representan nuestra identidad.

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