Missing someone in Christmas time? Fly over to them

Aquí está la Navidad! Ya estamos a 24 de diciembre. Esta fecha tan esperada pero a la vez tan temida.

No sé vosotros pero yo, en esta época, siempre tengo un sentimiento agridulce…y esto desde que soy bien pequeña.

Recuerdo la excitación alrededor de la preparación de las fiestas, mis ojos llenos de magia y las lágrimas que solían venir justo después de la apertura de los regalos por la mañana del día 25. La mezcla de cansancio y de expectativas exageradas me ponía en este estado de tristeza.

El otro día cuando mi hijo mayor me dijo que la Navidad le ponía triste, no pude refrenarme de identificarme con él.

Hoy, a mi edad, y a pesar de la belleza de los preparativos con niños pequeños, sigo teniendo este toquecito de tristeza.

¿Por qué?

Seguramente porque como, para muchos adultos, parte de la magia se nos ha ido en el camino de la vida…o quizás, porque las fiestas van acompañadas de un consumismo exacerbado. No, realmente, sé que es porque es un momento en lo cual recuerdo a todas las personas que quiero y que no están a mi lado, las que ya no son partes de este mundo y las que simplemente echo de menos porque están lejos.

Pero esta tristeza se evapora al cerrar los ojos. Aquí está la magia de navidad…cuando, en estos momentos de silencio que tanto me gustan, me transporto con ellos con un abrir y cerrar de ojos…

De repente, me voy volando al pueblecito francés perdido de la mano de Dios donde viven mis abuelos paternos. Y aquí me voy posando sobre el techo de tejas rojas, de esta casa que vio nacer a mi abuelo. Y me acerco de estos dos toros majestuosos que protegen este lugar desde hace ya unos 10 años.

¿Pero que hacen dos toros de Perú encima de una casa de campo francesa? Son parte de una leyenda peruana que convirtió al toro español en un animal espiritualmente andino. Estos toros de Puraca se colocan en los techos como señal de buena suerte en las casas desde Cuzco hasta Puno. Fueron el regalo que llevamos a mis abuelos, en nuestras mochilas sucias despues de nuestro viaje a Sur America y que colocaron sin ninguna duda en el techo de su casa.
Gracias a estos animales, me siento cerca de ellos a pesar de la distancia.

Y, así, cerrando los ojos, pensando en algún regalo donde di una parte de mi, me acerco a mi amiga A. de la infancia ahí sola en China y me imagino los olores que la rodean, o me encuentro sentada en el salón de mi otra amiga E. en Poitiers, o junta a mi hermano y el resto de mi familia….

Os deseo unas felices Navidades con vuestros seres queridos y en conexión con vosotros mismos!

Un abrazo navideño

I.

Torros peruanos

Christmas is here! The Advent calendar finally marks the 24th of December, such an expected but feared date. I don’t know for you, but I tend to experience a sweet and sour feeling…and ever since I am a child.

I still remember the excitement I felt preparing this celebration, my eyes full of magic and my tears on the 25th in the morning, right after opening my presents. The mix of tiredness and exaggerated expectations made me go into this sadness state.

Some days ago, when my oldest son told me that Christmas made him feel sad, I could not refrain myself from identifying with him.

Nowadays, at my age, despite of the beauty of this moment, especially having small kids, I still feel this small glimpse of sadness.

Why? Surely it has to do with the fact that being grown up, part of the magic fades away…or, it might be linked to the over consumerism that goes hand by hand with this event. No, actually, the reason lies in the fact that this is a moment whereby I remember all these persons I love and that aren’t with me on this day, either because they don’t live anymore or because they are just miles away from me and I miss them.

But this sorrow disappears by the blink of an eye. Here is the magic of Christmas again…when, during one of those silent moments I cherish so much, I transport myself with them in the blink of an eye…

Suddenly, I find myself flying towards a tiny French village where my grandparents live. And there, I land on the red tiled roof of this house where my Granddad was born. I slowly get closer to those two majestic bulls that are protecting this place since 10 years.

But, what on earth are  those two Peruvian bulls doing on the roof of a French countryside house? They are part of a Peruvian legend that turned a Spanish bull into a spiritual Andean animal. Those Bulls from Puraca are placed on roofs as Good Fortune signals between Cuzco towards Puno. Through this gift we made to my grandparents after a magical trip throughout South America, I feel close to them in spite of the distance that separates us.

And, by closing my eyes, remembering a special gift I made (where I gave a Little bit of me), I fly over to China next to my childhood friend, A,  I feel like sitting next to my other dear friend, E, in Poitiers and I am closed to my dear brother and family as well. ….

I wish you to all and each of you, a Merry Christmas, surrounded by your beloved ones and connected to yourselves!

Warm Christmas Hugs,

I.

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2 respuestas a Missing someone in Christmas time? Fly over to them

  1. Mercè dijo:

    Muy feliz Navidad a ti también Isabelle!!

  2. olga dijo:

    Feliz Navidad Isa!!!!!!!!!!!

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